Cómo usar la secadora: trucos para que la ropa salga seca

Obviamente la forma más racional sería secar la ropa al sol, siempre claro está que lo tengas disponible, cosa que no siempre es así, especialmente durante el otoño-invierno en climas fríos y lluviosos. No usar la secadora nos lleva a ahorrar gran cantidad electricidad. Los rayos ultravioletas del sol actúan como blanqueadores y quitamanchas.  El sol seca más rápido que una secadora de ropa. La ropa dura más secada al sol, no hay más que ver la cantidad de pelusa que aparece después de cada secado. Y, sobre todo, es gratis.

Pero poco a poco las secadoras de ropa son esos electrodomésticos que se están introduciendo en los hogares especialmente en las grandes ciudades donde en algunas viviendas está prohibido colgar la ropa en las ventanas, o bien no tienen galerías o espacios dedicados fundamentalmente para el lavado y secado de la colada. Hoy en día tenemos varios tipos de secadoras de ropa:

Secadoras de evacuación

El aparato genera calor con unas resistencias eléctricas, y este calor se introduce en el tambor donde está la ropa. El agua excedente de esta se evacua al exterior por un tubo.

La ventaja principal es que son bastante rápidas y la gran desventaja es el elevado gasto por cada secado.

Secadoras de condensación

En estas el aire que entra del exterior se calienta con una resistencia eléctrica y se envía al tambor donde está la ropa húmeda se seca porque esa agua se evapora hasta que acaba secándose.

El aire caliente y el húmedo se mezclan con el aire frío que entra en la secadora y provoca que ese vapor se convierta en agua, el cual es almacenado en un depósito que el usuario deberá vaciar tras cada ciclo de secado.

La ventaja principal es que son más económicas y eficientes que las secadoras de evacuación y la gran desventaja es que hay que vaciar el depósito después de cada secado.

Secadoras de bomba de calor

Su funcionamiento se basa en un principio de termodinámica, que consiste en transportar el calor de un lugar a otro. Este proceso se genera a través del cambio de estado de gas a líquido de un fluido refrigerante que circula por unas tuberías, a diferente presión, gracias a un compresor. Tiene la capacidad de capturar la energía calorífica de una fuente externa, multiplicando hasta en cinco veces la potencia eléctrica que consume el compresor. Lo que la convierte en una maquina tremendamente eficiente en la obtención de calor, pero son sensiblemente más caras que las secadoras de ropa de evacuación y condensación.

La principal desventaja, aparte de precio, es que el calor que producen no alcanza una temperatura tan alta y por lo tanto tardan el doble de tiempo en secar la ropa que las anteriores.

Trucos para que la ropa salga seca

Repetir el centrifugado antes de usar la secadora

Esta simple acción antes de meter la colada en la secadora hará que el proceso de secado sea de menor duración, porque partimos de una ropa más seca.

Elegir el programa de secado acorde al tipo de ropa adaptando la temperatura

Aunque sea bastante tedioso, se debe estudiar el manual técnico antes de usar la secadora. Así, se podrá después elegir el programa más adecuado de esa secadora para cada uno de los tejidos que pretendamos secar, mirando la etiqueta de la prenda. Esto tiene su importancia ya que ciertos tejidos no se pueden meter a la secadora y otros pueden encoger al secarlos a las relativamente altas temperaturas de algunas secadoras.

Es una buena idea aprender a separar la ropa según su naturaleza para poder seleccionar el ciclo adecuado. Mientras que el algodón necesita una temperatura alta, las camisas, pantalones de vestir y telas sintéticas tendrán bastante con una temperatura más baja o media. Esto condicionará la temperatura y duración del ciclo de secado, ayudando a conservar mejor las prendas y a ahorrar energía.

Cómo usar la secadora

Un factor importante a tener en cuenta es tener claro de antemano como se quiere que quede la ropa lista. Para posterior planchado, el grado de secado en la lavadora no sería tan intenso, como si sabemos que deberá quedar para guardar en el armario.

Poner varias veces la secadora en lugar de todo de una vez

Es importante para ahorrar energía, conocer que carga se va a secar. La mejor opción suele ser no incluir demasiada ropa en la secadora, más concretamente se recomienda dejar libre un 20% del tambor de la secadora.

Una vez en marcha, no introducir en la secadora nuevas prendas húmedas

– Limpiar los filtros y el condensador de agua tras cada secado

Para garantizar la eficacia de funcionamiento en el uso de la secadora es muy importante acostumbrase a limpiar los filtros cada cinco ciclos de secado que se use. Así nos aseguramos de que están libres de pelusas que impiden la entrada de aire a la bomba de calor reduciendo su funcionamiento.

Dividir la ropa según su peso antes de usar la secadora

Aparte de agrupar las prendas a secar por la naturaleza de sus propios tejidos es importante saber que las prendas más ligeras se secan más rápido y las pesadas tardan más y agruparlas teniendo encuentra esto.

Retira el exceso de humedad antes de usar la secadora

Algunas prácticas que ayudan en el proceso de secado, sería tratar de retirar el máximo de humedad antes de hacer uso de la secadora. De esta forma, se puede hacer con un doble centrifugado, o enrollándola enérgicamente en una toalla, antes de meterla a la secadora.

Otra opción para reducir la humedad de la ropa, son las ‘dryer balls’. Se trata de unas bolas, de plástico o lana, que reducen el tiempo de secado, quitan las arrugas y suavizan la ropa. Partiendo de esta misma idea se pueden sustituir las ‘wool dryer balls’ por otras “caseras”, más económicas. Éstas últimas ayudan a ahorrar energía en el centrifugado porque absorben gran cantidad del agua del lavado. De esta forma la ropa sale de la lavadora con menos humedad.

Para hacer estas “bolas secadoras de lana” hay que hacer unas bolas del tamaño de las pelotas de tenis, partiendo de un ovillo de lana que se puede adquirir en cualquier mercería o hipermercado. Luego se enrolla hasta conseguir la forma y tamaño de varias de esas pelotas de tenis. Se introducen una a una en un calcetín, separándoles con un nudo hasta formar una cadena de 3 o 5 bolas. Se introducen en agua caliente para que encojan y queden más prietas. Una vez usadas se dejan secar al aire, o al lado de un radiador de la calefacción, para volver a usarlas en la siguiente colada.

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